Estas son mis fuentes y herramientas de trabajo.

Hemos querido hacer un repaso por las fuentes de las que he bebido en mi formación y con las que trabajo en el presente. Todas estas corrientes son disciplinas que no paran de ampliar sus conocimientos y estrategias. Para nosotros, por tanto, es camino obligado, como terapeutas, actualizarnos día a día para mantenernos en la vanguardia de lo que el conocimiento aporta al ejercicio de la psicoterapia.

Todas estas disciplinas reciben influencias constantes de las demás, se complementan, en contraposición a los dogmas que tratan de oponerlas, se enriquecen, y, a nivel empírico, cada una tiene su eficacia demostrada en ciertos tipos de afectaciones psicológicas y neurológicas.

Sería deshonesto en la labor sanitaria que ejercemos los psicólogos, priorizar unas y desdeñar otras. Mi experiencia profesional me ha llevado a agradecer a todas y cada una de estas disciplinas sus enseñanzas y estrategias.

Aparecen a continuación sin un orden establecido, pues no me considero una terapeuta perteneciente a ninguna de estas corrientes de forma dogmática. Mi artesanía terapéutica es, sin duda, ecléctica.  

Estas son mis fuentes y herramientas de trabajo.

Hemos querido hacer un repaso por las fuentes de las que he bebido en mi formación y con las que trabajo en el presente. Todas estas corrientes son disciplinas que no paran de ampliar sus conocimientos y estrategias. Para nosotros, por tanto, es camino obligado, como terapeutas, actualizarnos día a día para mantenernos en la vanguardia de lo que el conocimiento aporta al ejercicio de la psicoterapia.

Todas estas disciplinas reciben influencias constantes de las demás, se complementan, en contraposición a los dogmas que tratan de oponerlas, se enriquecen, y, a nivel empírico, cada una tiene su eficacia demostrada en ciertos tipos de afectaciones psicológicas y neurológicas.

Sería deshonesto en la labor sanitaria que ejercemos los psicólogos, priorizar unas y desdeñar otras. Mi experiencia profesional me ha llevado a agradecer a todas y cada una de estas disciplinas sus enseñanzas y estrategias.

Aparecen a continuación sin un orden establecido, pues no me considero una terapeuta perteneciente a ninguna de estas corrientes de forma dogmática. Mi artesanía terapéutica es, sin duda, ecléctica.  

La terapia conductual surge a comienzos del siglo XX de la mano de Watson. Se enfoca en cambiar los patrones de conducta que están siendo dañinos o infructíferos para el sujeto, basándose en los conocimientos científicos sobre el aprendizaje condicionado de Thorndike y Pavlov.

La terapia cognitiva surgió en los años 60 acuñada por Neisser como oposición a la conductual, a la que consideraba reduccionista, y focaliza sobre el estilo de pensamiento desajustado o crónico que está generando sufrimiento en el paciente. La terapia cognitiva se crea a partir de conceptos como el de “desensibilización sistemática” de Wolpe o “la Indefensión aprendida” de Seligman, entre muchos otros.

De la posterior fusión de ambas surgió la terapia cognitivo conductual, una disciplina orientada al momento presente, altamente efectiva sobre todo tipo de fobias, momentos de duelo y alteraciones de conducta -desordenes de la alimentación, obsesión compulsión, dependencia, tristeza, fobia social, etc-. La psicología cognitivo-conductual con la que trabajamos se retroalimenta en la actualidad tanto de la lingüística, la neurociencia o la inteligencia artificial, como de todas las otras disciplinas psicológicas que contemplamos en esta web. El terapeuta cognitivo conductual dispone de herramientas con una efectividad demostrada científicamente como son la exposición sistemática, la reestructuración cognitiva o el entrenamiento en técnicas de relajación, entre otras.

.

La terapia psicoanalítica ya tiene más de un siglo. Fundada a finales del siglo XIX, parte del análisis de la emoción y del influjo que las vivencias previas tienen sobre la vivencia y relación actual del sujeto con su medio y consigo mismo.

Freud introduce en la psicoterapia descubrimientos cruciales e imprescindibles como el inconsciente, la líbido, o la transferencia.Los aportes teóricos del psicoanálisis son, en realidad, impagables.

En contraposición a los modelos teóricos definitivos e inamovibles, o a las escuelas que siguen, aplican y veneran a un único autor, existen los teóricos psicoanalistas en constante evolución, los que asimilan los últimos descubrimientos en neurociencia y extraen las mejores aportaciones de todos los autores de pasado y de presente. De esta manera, enfoques actuales como el modular transformacional de Hugo Bleichmar se adaptan a la complejidad y multidimensionalidad de la psique humana, y contemplan a esta como un sistema dinámico no lineal, una estructura modular articulada. La atención psicoanalítica se vuelve entonces actual, efectiva, no estanca, imprescindible. Es esta la aportación del psicoanálisis que aplicamos en terapia.

La terapia sistémica nace a mediados del siglo XX, influenciada por la teoría de sistemas y la teoría del caos, dos aportaciones a la ciencia surgidas en el mundo de la matemática, que arrojan información compleja y valiosa al estudio de los sistemas en general. Estos conocimientos han penetrado en el estudio del ser humano, y son muy responsables de la emergencia de la terapia sistémica.

Esta disciplina contempla como crucial la influencia de la sinergia “sujeto-sistema social del sujeto” en el mantenimiento de cualquier estado desajustado de la persona y afirma que es necesario conocer e incidir en los vínculos con los sistemas a los que pertenece, para llevar a cabo un tratamiento efectivo. Afirma que cada sistema tiene una homeostasis. Una autorregulación. Y a veces, que el sistema sostenga su homeostasis conlleva el mantenimiento del estado insano del sujeto. En tal caso es necesario un desequilibrio a corto plazo del sistema en sí, que lo impulse a niveles superiores de desarrollo y permita al individuo reposicionarse en un lugar menos comprometido y más sano.

La terapia sistémica es muy eficaz en conflictos de pareja, laborales, escolares, y terapia infanto juvenil, a la vez que aporta unos conocimientos y herramientas inconmensurables al trabajo individual con adultos.

La psicología humanista surge de la revolución cultural y emocional de los años 60 en Estados Unidos. Estadisciplina nace de una filosofía y se centra en el carácter genuino de la persona, sus objetivos, su propia y única escala de valores y de significados, para ayudarle en la búsqueda y encuentro de su propia felicidad, satisfacción o realización personal. Trascendiendo cualquier juicio o consejo, trata de dar un reflejo a la persona de si misma, mostrarle quién es. Solo desde ahí, desde este espejo, la psicología humanista entiende que la persona puede hacer una elección profunda de en qué dirección desea evolucionar. 

Maslow, el creador de la famosa pirámide de necesidades humanas, es uno de sus teóricos más importantes. Él hablada de la psicología humanista como la Tercera Fuerza, pues surgió en la época en que Psicoanálisis y Conductismo se consideraban dos posturas enfrentadas e incluso opuestas. Consideraba que la psicología humanista aportaba al carácter científico y reduccionista de estas disciplinas, el carácter inconmensurable y elevado del ser humano. Podríamos decir que la psicología humanista le dio valor al concepto de “realización personal” dentro del ejercicio de la psicoterapia.

Fue allá por 1970 que Jon Kabat Zinn, doctor emérito de medicina por la Universidad de Massachusetts, introdujo ciertas prácticas, que en oriente eran llamadas “meditación”, en la Clínica de Reducción de Estrés donde trabajaba. Es así como Mindfulness introdujo la sabiduría oriental al ejercicio de la psicoterapia. Recientemente Mindfulness ha salido a la calle para llegar a todo aquel que se pueda beneficiar de su filosofía.

Mindfulness comprende potentes técnicas para controlar la atención y el flujo del pensamiento. Es pura práctica, su teoría es poco extensa. Sin embargo, hay muchos estudios científicos escritos en cuanto a su efectividad y beneficios.

Con una práctica consciente y constante, Mindfulness genera incluso cambios en los procesos químicos y electromagnéticos del cerebro, así como en la relación entre nuestro sistema nervioso parasimpático y simpático, -los desequilibrios entre estos dos sistemas son la causa de una gran cantidad de problemas somáticos-. Incluso un estudio de la Universidad de California y Los Angeles (UCLA), firmado por el Dr. Steve Cole, afirma que la práctica de Mindfulness disminuye la expresión génica proinflamatoria, potente factor de riesgo de enfermedades cardiacas. El mismo estudio concluye que Mindfulness disminuye significativamente las sensaciones de soledad y tristeza.

Aprender a vencer la confusión, optimizar el pensamiento y canalizar sensaciones negativas en beneficio de nosotros mismos, son los resultados de practicar Mindfulness.

 

Durante la aplicación de la técnica EMDR se estimulan alternativamente los dos hemisferios cerebrales simultáneamente a la evocación de la imagen o cognición perturbadora. Dicha estimulación puede ser táctil, estimulando alternativamente ambos hemicuerpos, visual, dirigiendo alternativamente los ojos a ambos hemicampos visuales, o auditiva, combinando sonidos en ambos hemicampos auditivos. El objetivo es procesar el recuerdo hasta que éste quede sin potencialidad perturbadora y pueda ser enlazado a una cognición positiva.

Shapiro es la creadora de esta técnica que nació en 1987. Dos años después ya había estudios publicados en el Journal of Traumatic Stress demostrando su eficacia en el tratamiento del trastorno de estrés postraumático.

La técnica EMDR se basa en la capacidad natural del cerebro de integrar los acontecimientos. En el caso de cierta información relacionada con experiencias muy duras, ésta ha podido no ser procesada integramente, de forma que se queda estancada en el tiempo, generando un sufrimiento o una cognición negativa que se reaviva de modo consciente o inconsciente como si la escena traumática estuviera ocurriendo en el presente. El EMDR ayuda a los circuitos neurológicos que se establecen entre ambos hemisferios a reprocesar la información correctamente para que ésta pase por fin a formar parte del pasado emocional, y por lo tanto, deje de incidir en la vida actual del paciente.

La logopedia es una disciplina relativamente joven, que pretende el estudio, prevención, evaluación, diagnóstico y tratamiento de las patologías del lenguaje (oral y escrito), así como la deglución, manifestadas a través de trastornos en la voz, habla, comunicación y funciones orofaciales.

El campo de intervención logopédico es bastante amplio y se extiende desde la edad infantil hasta la población geriátrica, siempre buscando ofrecer el mayor grado de bienestar.

Acciones tan cotidianas como expresar emociones vividas, escribir una carta a un ser querido, deglutir nuestro alimento preferido o, incluso, sonreír se pueden ver afectadas por diferentes causas. El logopeda es el encargado de ofrecer las estrategias necesarias para buscar solución  a estas dificultades involucrando al afectado en el proceso de reeducación y/o rehabilitación.

Hoy en día, la logopedia juega un papel fundamental dentro de cualquier equipo de intervención multidisciplinar, tanto a nivel psicopedagógico como de neurorehabilitación.

El coaching nace en el mundo deportivo y empresarial no tanto como una “terapia” entre “terapeuta” y “paciente” sino como un entrenamiento ejercido entre un “coach” o entrenador de recursos y habilidades y un “cliente”. El coaching personal nace tiempo después, en los 90 en Estados Unidos, y empieza a extenderse a velocidad vertiginosa por el mundo entero. Tiene muchos puntos en común con la terapia breve, -una psicoterapia limitada a un plazo de tiempo y centrada en unos objetivos determinados-, pero el coaching utiliza unas estrategias dinámicas determinadas, orientadas a identificar metas, potenciar habilidades y perfilar y llevar a cabo un plan de acción en torno a esas metas.

Cada sesión de Coaching y PNL es un proceso creativo de provocación del pensamiento hacia soluciones y caminos nunca antes contemplados.

Cada cliente es un caso único, pero generalmente, el Coaching parte de estas preguntas y busca soluciones proactivas:

  • ¿No consigues moverte en la dirección deseada?; ¿Qué es lo que no estas viendo?
  • ¿Cuáles son tus objetivos?
  • ¿Con qué recursos personales cuentas para conseguirlos? ¿Cómo podemos potenciarlos?
  • ¿Qué recursos tenemos que aprender desde cero para lograr nuestros objetivos?

En la sesión de Coaching se pretende salir de la mente ordinaria y generar un pensamiento útil que nos permita coger conciencia de en qué punto del camino nos hemos estancado y descubrir qué podemos hacer cada uno de nosotros para generar el cambio que necesitamos y vivirlo de forma creativa y pacífica.

El terapeuta llevará a la persona a reflexionar sobre aquello que no ve, a identificar dónde esta en realidad ahora y dónde desea verdaderamente llegar. Desde aquí la sesión se orientará hacia la acción, hacía hacer real este cambio.

La rehabilitación cognitiva basa sus tratamientos en los avances y descubrimientos de la neuropsicología.

Cuando hay una enfermedad degenerativa o ha acontecido un daño cerebral tras un traumatismo craneoencefálico o un accidente cerebro vascular, el profesional rehabilita las áreas del lenguaje, atención, memoria, funciones ejecutivas y funciones perceptivas, susceptibles de mejora, y enseña al paciente estrategias de compensación de aquellas afectaciones que no son recuperables.

El tratamiento en población infanto-juvenil contempla una variable diferente al tratamiento con adultos: el desarrollo. Cada etapa de desarrollo tiene unas características cualitativamente diferentes que deben ser tenidas en cuenta en todo momento durante el proceso terapéutico.

En el caso de alteraciones en el desarrollo, como puede ser la dislexiao el TDA-Hen la edad infantil, el rehabilitador cognitivo potencia los recursos del paciente que están fallando, y compensa los déficits con el aprendizaje de estrategias cognitivas y comportamentales nuevas.

El término surgió a principios del siglo XX de la mano de laneuropsicología. Autores como Wernicke o Sherrington trascendieron el separatismo entre mente y cuerpo y demostraron la relación entre los trastornos motores y los mentales. La psicomotricidad nació nutriéndose de Piagety  su descripción del desarrollo psicomotor, el psicoanálisis y su incursión de lo somático en la psicoterapia, y las aportaciones de grandes pedagogos como Montessori.

Julián de Ajuriaguerra es quien acuñó el término de terapia Psicomotriz en 1959. El autor entendía que la psicomotricidad se ocupa de la influencia recíproca consciente e inconsciente entre lo somático y lo psíquico expresado a través del movimiento, el gesto y la postura.

El concepto de “tono” es central en esta disciplina tan poco conocida en nuestro país y tan considerada en países como Francia o Alemania. En el tono de la persona se encuentra su actitud y temperamento, sus miedos y sus deseos. Es una disciplina muy efectiva en el trabajo con adultos y niños con sintomatología somática, afectaciones neurológicas o alteraciones en su expresión emocional.

“La psicomotricidad es la disciplina que contempla a la persona como un ser total, no escindido”.

Ajuriaguerra

La terapia conductual surge a comienzos del siglo XX de la mano de Watson. Se enfoca en cambiar los patrones de conducta que están siendo dañinos o infructíferos para el sujeto, basándose en los conocimientos científicos sobre el aprendizaje condicionado de Thorndike y Pavlov.

La terapia cognitiva surgió en los años 60 acuñada por Neisser como oposición a la conductual, a la que consideraba reduccionista, y focaliza sobre el estilo de pensamiento desajustado o crónico que está generando sufrimiento en el paciente. La terapia cognitiva se crea a partir de conceptos como el de “desensibilización sistemática” de Wolpe o “la Indefensión aprendida” de Seligman, entre muchos otros.

De la posterior fusión de ambas surgió la terapia cognitivo conductual, una disciplina orientada al momento presente, altamente efectiva sobre todo tipo de fobias, momentos de duelo y alteraciones de conducta -desordenes de la alimentación, obsesión compulsión, dependencia, tristeza, fobia social, etc-. La psicología cognitivo-conductual con la que trabajamos se retroalimenta en la actualidad tanto de la lingüística, la neurociencia o la inteligencia artificial, como de todas las otras disciplinas psicológicas que contemplamos en esta web. El terapeuta cognitivo conductual dispone de herramientas con una efectividad demostrada científicamente como son la exposición sistemática, la reestructuración cognitiva o el entrenamiento en técnicas de relajación, entre otras.

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La terapia psicoanalítica ya tiene más de un siglo. Fundada a finales del siglo XIX, parte del análisis de la emoción y del influjo que las vivencias previas tienen sobre la vivencia y relación actual del sujeto con su medio y consigo mismo.

Freud introduce en la psicoterapia descubrimientos cruciales e imprescindibles como el inconsciente, la líbido, o la transferencia.Los aportes teóricos del psicoanálisis son, en realidad, impagables.

En contraposición a los modelos teóricos definitivos e inamovibles, o a las escuelas que siguen, aplican y veneran a un único autor, existen los teóricos psicoanalistas en constante evolución, los que asimilan los últimos descubrimientos en neurociencia y extraen las mejores aportaciones de todos los autores de pasado y de presente. De esta manera, enfoques actuales como el modular transformacional de Hugo Bleichmar se adaptan a la complejidad y multidimensionalidad de la psique humana, y contemplan a esta como un sistema dinámico no lineal, una estructura modular articulada. La atención psicoanalítica se vuelve entonces actual, efectiva, no estanca, imprescindible. Es esta la aportación del psicoanálisis que aplicamos en terapia.

La terapia sistémica nace a mediados del siglo XX, influenciada por la teoría de sistemas y la teoría del caos, dos aportaciones a la ciencia surgidas en el mundo de la matemática, que arrojan información compleja y valiosa al estudio de los sistemas en general. Estos conocimientos han penetrado en el estudio del ser humano, y son muy responsables de la emergencia de la terapia sistémica.

Esta disciplina contempla como crucial la influencia de la sinergia “sujeto-sistema social del sujeto” en el mantenimiento de cualquier estado desajustado de la persona y afirma que es necesario conocer e incidir en los vínculos con los sistemas a los que pertenece, para llevar a cabo un tratamiento efectivo. Afirma que cada sistema tiene una homeostasis. Una autorregulación. Y a veces, que el sistema sostenga su homeostasis conlleva el mantenimiento del estado insano del sujeto. En tal caso es necesario un desequilibrio a corto plazo del sistema en sí, que lo impulse a niveles superiores de desarrollo y permita al individuo reposicionarse en un lugar menos comprometido y más sano.

La terapia sistémica es muy eficaz en conflictos de pareja, laborales, escolares, y terapia infanto juvenil, a la vez que aporta unos conocimientos y herramientas inconmensurables al trabajo individual con adultos.

La psicología humanista surge de la revolución cultural y emocional de los años 60 en Estados Unidos. Estadisciplina nace de una filosofía y se centra en el carácter genuino de la persona, sus objetivos, su propia y única escala de valores y de significados, para ayudarle en la búsqueda y encuentro de su propia felicidad, satisfacción o realización personal. Trascendiendo cualquier juicio o consejo, trata de dar un reflejo a la persona de si misma, mostrarle quién es. Solo desde ahí, desde este espejo, la psicología humanista entiende que la persona puede hacer una elección profunda de en qué dirección desea evolucionar. 

Maslow, el creador de la famosa pirámide de necesidades humanas, es uno de sus teóricos más importantes. Él hablada de la psicología humanista como la Tercera Fuerza, pues surgió en la época en que Psicoanálisis y Conductismo se consideraban dos posturas enfrentadas e incluso opuestas. Consideraba que la psicología humanista aportaba al carácter científico y reduccionista de estas disciplinas, el carácter inconmensurable y elevado del ser humano. Podríamos decir que la psicología humanista le dio valor al concepto de “realización personal” dentro del ejercicio de la psicoterapia.

Fue allá por 1970 que Jon Kabat Zinn, doctor emérito de medicina por la Universidad de Massachusetts, introdujo ciertas prácticas, que en oriente eran llamadas “meditación”, en la Clínica de Reducción de Estrés donde trabajaba. Es así como Mindfulness introdujo la sabiduría oriental al ejercicio de la psicoterapia. Recientemente Mindfulness ha salido a la calle para llegar a todo aquel que se pueda beneficiar de su filosofía.

Mindfulness comprende potentes técnicas para controlar la atención y el flujo del pensamiento. Es pura práctica, su teoría es poco extensa. Sin embargo, hay muchos estudios científicos escritos en cuanto a su efectividad y beneficios.

Con una práctica consciente y constante, Mindfulness genera incluso cambios en los procesos químicos y electromagnéticos del cerebro, así como en la relación entre nuestro sistema nervioso parasimpático y simpático, -los desequilibrios entre estos dos sistemas son la causa de una gran cantidad de problemas somáticos-. Incluso un estudio de la Universidad de California y Los Angeles (UCLA), firmado por el Dr. Steve Cole, afirma que la práctica de Mindfulness disminuye la expresión génica proinflamatoria, potente factor de riesgo de enfermedades cardiacas. El mismo estudio concluye que Mindfulness disminuye significativamente las sensaciones de soledad y tristeza.

Aprender a vencer la confusión, optimizar el pensamiento y canalizar sensaciones negativas en beneficio de nosotros mismos, son los resultados de practicar Mindfulness.

 

Durante la aplicación de la técnica EMDR se estimulan alternativamente los dos hemisferios cerebrales simultáneamente a la evocación de la imagen o cognición perturbadora. Dicha estimulación puede ser táctil, estimulando alternativamente ambos hemicuerpos, visual, dirigiendo alternativamente los ojos a ambos hemicampos visuales, o auditiva, combinando sonidos en ambos hemicampos auditivos. El objetivo es procesar el recuerdo hasta que éste quede sin potencialidad perturbadora y pueda ser enlazado a una cognición positiva.

Shapiro es la creadora de esta técnica que nació en 1987. Dos años después ya había estudios publicados en el Journal of Traumatic Stress demostrando su eficacia en el tratamiento del trastorno de estrés postraumático.

La técnica EMDR se basa en la capacidad natural del cerebro de integrar los acontecimientos. En el caso de cierta información relacionada con experiencias muy duras, ésta ha podido no ser procesada integramente, de forma que se queda estancada en el tiempo, generando un sufrimiento o una cognición negativa que se reaviva de modo consciente o inconsciente como si la escena traumática estuviera ocurriendo en el presente. El EMDR ayuda a los circuitos neurológicos que se establecen entre ambos hemisferios a reprocesar la información correctamente para que ésta pase por fin a formar parte del pasado emocional, y por lo tanto, deje de incidir en la vida actual del paciente.

La logopedia es una disciplina relativamente joven, que pretende el estudio, prevención, evaluación, diagnóstico y tratamiento de las patologías del lenguaje (oral y escrito), así como la deglución, manifestadas a través de trastornos en la voz, habla, comunicación y funciones orofaciales.

El campo de intervención logopédico es bastante amplio y se extiende desde la edad infantil hasta la población geriátrica, siempre buscando ofrecer el mayor grado de bienestar.

Acciones tan cotidianas como expresar emociones vividas, escribir una carta a un ser querido, deglutir nuestro alimento preferido o, incluso, sonreír se pueden ver afectadas por diferentes causas. El logopeda es el encargado de ofrecer las estrategias necesarias para buscar solución  a estas dificultades involucrando al afectado en el proceso de reeducación y/o rehabilitación.

Hoy en día, la logopedia juega un papel fundamental dentro de cualquier equipo de intervención multidisciplinar, tanto a nivel psicopedagógico como de neurorehabilitación.

El coaching nace en el mundo deportivo y empresarial no tanto como una “terapia” entre “terapeuta” y “paciente” sino como un entrenamiento ejercido entre un “coach” o entrenador de recursos y habilidades y un “cliente”. El coaching personal nace tiempo después, en los 90 en Estados Unidos, y empieza a extenderse a velocidad vertiginosa por el mundo entero. Tiene muchos puntos en común con la terapia breve, -una psicoterapia limitada a un plazo de tiempo y centrada en unos objetivos determinados-, pero el coaching utiliza unas estrategias dinámicas determinadas, orientadas a identificar metas, potenciar habilidades y perfilar y llevar a cabo un plan de acción en torno a esas metas.

Cada sesión de Coaching y PNL es un proceso creativo de provocación del pensamiento hacia soluciones y caminos nunca antes contemplados.

Cada cliente es un caso único, pero generalmente, el Coaching parte de estas preguntas y busca soluciones proactivas:

  • ¿No consigues moverte en la dirección deseada?; ¿Qué es lo que no estas viendo?
  • ¿Cuáles son tus objetivos?
  • ¿Con qué recursos personales cuentas para conseguirlos? ¿Cómo podemos potenciarlos?
  • ¿Qué recursos tenemos que aprender desde cero para lograr nuestros objetivos?

En la sesión de Coaching se pretende salir de la mente ordinaria y generar un pensamiento útil que nos permita coger conciencia de en qué punto del camino nos hemos estancado y descubrir qué podemos hacer cada uno de nosotros para generar el cambio que necesitamos y vivirlo de forma creativa y pacífica.

El terapeuta llevará a la persona a reflexionar sobre aquello que no ve, a identificar dónde esta en realidad ahora y dónde desea verdaderamente llegar. Desde aquí la sesión se orientará hacia la acción, hacía hacer real este cambio.

La rehabilitación cognitiva basa sus tratamientos en los avances y descubrimientos de la neuropsicología.

Cuando hay una enfermedad degenerativa o ha acontecido un daño cerebral tras un traumatismo craneoencefálico o un accidente cerebro vascular, el profesional rehabilita las áreas del lenguaje, atención, memoria, funciones ejecutivas y funciones perceptivas, susceptibles de mejora, y enseña al paciente estrategias de compensación de aquellas afectaciones que no son recuperables.

El tratamiento en población infanto-juvenil contempla una variable diferente al tratamiento con adultos: el desarrollo. Cada etapa de desarrollo tiene unas características cualitativamente diferentes que deben ser tenidas en cuenta en todo momento durante el proceso terapéutico.

En el caso de alteraciones en el desarrollo, como puede ser la dislexiao el TDA-Hen la edad infantil, el rehabilitador cognitivo potencia los recursos del paciente que están fallando, y compensa los déficits con el aprendizaje de estrategias cognitivas y comportamentales nuevas.

El término surgió a principios del siglo XX de la mano de laneuropsicología. Autores como Wernicke o Sherrington trascendieron el separatismo entre mente y cuerpo y demostraron la relación entre los trastornos motores y los mentales. La psicomotricidad nació nutriéndose de Piagety  su descripción del desarrollo psicomotor, el psicoanálisis y su incursión de lo somático en la psicoterapia, y las aportaciones de grandes pedagogos como Montessori.

Julián de Ajuriaguerra es quien acuñó el término de terapia Psicomotriz en 1959. El autor entendía que la psicomotricidad se ocupa de la influencia recíproca consciente e inconsciente entre lo somático y lo psíquico expresado a través del movimiento, el gesto y la postura.

El concepto de “tono” es central en esta disciplina tan poco conocida en nuestro país y tan considerada en países como Francia o Alemania. En el tono de la persona se encuentra su actitud y temperamento, sus miedos y sus deseos. Es una disciplina muy efectiva en el trabajo con adultos y niños con sintomatología somática, afectaciones neurológicas o alteraciones en su expresión emocional.

“La psicomotricidad es la disciplina que contempla a la persona como un ser total, no escindido”.

Ajuriaguerra

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